¿Por qué estamos cargando menos nafta?
Resumen rápido (TL;DR): Los aumentos de hasta un 24% en los surtidores provocaron una caída en las ventas de combustibles. Mientras algunas marcas sufrieron fuertes bajas, YPF logró sostener su crecimiento.
¿De qué trata esta noticia? Seguramente notaste que, cuando pasás por la estación de servicio, el precio de la nafta no es el mismo de hace un mes. Esto no es casualidad: debido a la situación de guerra en Medio Oriente, los precios en los surtidores subieron hasta un 24%. Esta suba tuvo un impacto directo en el consumo: en marzo, la venta de combustibles cayó un 1,83% respecto al año pasado y un 3,09% si lo comparamos con febrero.
Pero ojo, que no todas las estaciones de servicio pasaron por lo mismo. En este escenario, hubo “ganadores” y “perdedores”. La estatal YPF, que es la que más mercado tiene (un 55,4%), logró resistir el golpe e incluso creció un 1,03% en comparación con el año pasado, principalmente porque mantuvo sus precios más bajos. En cambio, marcas como Shell perdieron un 3,75% de sus ventas, y otras como Dapsa sufrieron una caída muy fuerte, del 10,9%.
Un dato curioso es que, aunque la gente está gastando menos en total, hay un movimiento interesante en el tipo de combustible que elegimos. A pesar de que la nafta súper sigue siendo la reina del mercado (representa el 42,1%), las versiones “premium” están ganando terreno. Tanto la nafta premium como el gasoil premium aumentaron su presencia en las ventas, mientras que los combustibles más básicos (como la nafta súper y el gasoil común) bajaron su volumen de consumo.
¿Por qué te importa? Aunque la inflación del último mes fue del 3,4%, la suba del 24% en el combustible es un golpe mucho más brusco para tu presupuesto mensual. Cuando la nafta sube de esa manera, se produce un efecto dominó: el costo de transportar mercadería sube, y eso termina impactando en el precio de la comida o de los productos que comprás en el súper.
Además, si vivís en provincias como Tucumán, La Rioja, Salta, Corrientes o Misiones, el impacto en el consumo local fue todavía más drástico que el promedio nacional. Para el ciudadano común, esto significa que el presupuesto destinado al transporte se vuelve más volátil y difícil de planificar. En un contexto donde el dólar blue está en $1430 y las tasas de ahorro como el plazo fijo están en un 18,5% anual, cuidar el gasto en combustible es clave para que no se te “coma” el resto de tus ingresos.
¿Qué hacer en la práctica?
- Compará marcas y precios: Si tus rutas te lo permiten, aprovechá que marcas como YPF o Axion están logrando mantener un consumo más estable o caídas menores. No cargues por costumbre; fijate dónde el precio por litro sea más competitivo.
- Revisá el uso de combustibles: Si tu vehículo permite el uso de nafta súper en lugar de la premium sin riesgos, evaluá ese ahorro, ya que el consumo de la nafta súper es el que más viene bajando.
- Planificá tus movimientos: Ante subas tan agresivas (del 24%), la mejor estrategia es la eficiencia. Agrupar trámites o compras en un solo viaje puede ayudarte a mitigar el impacto de estos aumentos en tu bolsillo.
Regla de oro: En tiempos de precios volátiles, la prioridad es la previsibilidad: evitá gastos de combustible innecesarios y priorizá siempre el costo por kilómetro recorrido.