Menos aportantes: ¿quién paga las jubilaciones?
Resumen rápido (TL;DR): Hay menos personas aportando a la Seguridad Social debido a la caída del empleo en blanco, especialmente en el sector privado. Esto genera un bache de dinero que el Estado debe cubrir con fondos del Tesoro para poder pagar las jubilaciones.
¿De qué trata esta noticia? Imaginá que la Seguridad Social es una gran alcancía común. Todos los que trabajamos “en blanco” (en relación de dependencia o autónomos) ponemos un poquito de nuestra plata cada mes en esa caja para que, cuando los trabajadores de hoy se jubilen, haya fondos para pagarles. El problema es que, según los últimos datos, la cantidad de gente poniendo plata en esa alcancía está bajando.
Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, hubo una caída de 132.670 aportantes. El golpe más fuerte lo recibió el sector privado, que perdió a más de 90.000 trabajadores en blanco. Por otro lado, el sector de los monotributistas es el único que mostró una buena noticia, con un aumento de más de 58.000 personas. Sin embargo, ese crecimiento no alcanza para compensar la pérdida de los empleados en relación de dependencia y del sector público.
La situación se complica porque, cuando la plata de los aportes no alcanza para cubrir los haberes de los jubilados, el Gobierno tiene que sacar dinero de “otro bolsillo”: el Tesoro Nacional. Esto significa que el Estado tiene que hacer un esfuerzo extra para tapar ese agujero financiero.
¿Por qué te importa? A simple vista, parece un problema que solo le toca a los jubilados, pero te afecta a vos y a tu bolsillo directamente. Cuando el Estado tiene que usar fondos del Tesoro para cubrir estos baches, se genera un mayor desequilibrio en las cuentas públicas. En un contexto donde el dólar blue ya toca los $1400, cualquier señal de que el Estado necesita más plata de la que recauda puede generar incertidumbre, lo que suele empujar los precios hacia arriba (inflación) o presionar el valor de la moneda.
Además, hay un dato que no podemos ignorar: la informalidad laboral. Actualmente, el 43% de los trabajadores están “en negro”. Esto significa que hay unos 8,5 millones de personas que, aunque están trabajando, no están aportando a la caja de seguridad social. Si vos o alguien de tu familia trabaja sin aportes, no solo están debilitando la “alcancía” común, sino que también quedan desprotegidos ante cualquier emergencia, como una enfermedad o un accidente, ya que no cuentan con la cobertura de salud ni la protección previsional que da el sistema formal.
¿Qué hacer en la práctica? 2. Si trabajás en la informalidad: No dependas únicamente de la “buena voluntad”. Al no tener aportes, es fundamental que intentes construir tu propio “fondo de emergencia” o seguro privado, para que un imprevisto de salud no te deje sin ahorros. 3. Seguí de cerca las cuentas públicas: En un escenario de baja recaudación, la estabilidad de tus ahorros depende de que el Gobierno logre equilibrar las cuentas. Mantenerte informado te ayudará a decidir si conviene más un plazo fijo (que hoy rinde 18.5%) o buscar refugio en otros activos si ves que la incertidumbre aumenta.
Regla de oro: Ante la caída del empleo registrado y el aumento de la informalidad, la clave es la previsibilidad: tratá de formalizar tus ingresos siempre que puedas y nunca dejes de construir un pequeño colchón de ahorro propio para enfrentar los imprevistos.