Lo que las apps de comida te ocultan
Por Equipo Plata Simple

Lo que las apps de comida te ocultan

Mirá el 'costo oculto': Cuando veas el precio de la comida, no te olvides de sumar el envío y esa 'tarifa de servicio' (entre 1,5% y 2%) que las apps te cargan extra. El precio que ves en el menú no es el que pagás al final.

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Menos hamburguesas por el mismo sueldo

Resumen rápido (TL;DR): Aunque cada vez usamos más las apps de delivery, nuestra capacidad de compra en este sector cayó un 12% en un año. El problema no es que los sueldos no suban, sino que los precios de la comida y los envíos están escalando mucho más rápido.

¿De la qué trata esta noticia? Seguro te pasa: entrás a PedidosYa o Rappi y sentís que cada vez que elegís algo, el total es más alto que la última vez. Esto no es una sensación tuya, es una realidad medida. Un informe de la consultora Focus Market muestra que, aunque los ingresos de la gente subieron en números, el poder de compra en delivery cayó un 12% interanual.

Para que lo entiendas con algo concreto: hace un año, con el mismo sueldo, podías comprar 132 hamburguesas; hoy, solo te alcanzan para 116. O si sos fan de la pizza, la cantidad de unidades que podés pagar bajó de 79 a 69. La inflación en estas categorías fue de hasta un 41% en algunos casos. Por ejemplo, una hamburguesa pasó de costar $10.600 a $15.000, y el kilo de helado trepó de $19.800 a casi $28.000.

¿Por qué te importa? Esto te pega directo en el bolsillo porque rompe la lógica de tus gastos mensuales. Aunque la inflación general de este mes haya sido del 3,4%, la inflación “en la calle” (específicamente en la comida preparada) es mucho más agresiva. Esto significa que tu dinero se “derrite” más rápido cuando lo usás para estos consumos que cuando lo mantenés en un plazo fijo, que hoy rinde un 18,5% anual.

Además, el problema es una cadena donde todos sufren. Los comercios están pagando comisiones altísimas (entre un 25% y 35%) para estar en las apps, lo que los obliga a subir los precios para no perder plata. Y los repartidores están en una situación crítica: para cubrir la canasta básica y no caer en la pobreza, un trabajador debería hacer unos 18 pedidos por día, sin descanso, lo cual es prácticamente imposible. Al final, todos terminamos pagando un costo más alto o trabajando de más para ganar lo mismo.

¿Qué hacer en la práctica? 2. Planificá el pedido: Como el poder de compra está cayendo, el “gasto por impulso” es tu peor enemigo. Tratá de usar el delivery para ocasiones especiales y, si podés, buscá días de promociones reales para estirar esos pesos que tanto te cuestan. 3. Si tenés un emprendimiento, ojo con las comisiones: Si vendés comida, evaluá si el alcance que te da la app compensa ese 35% de comisión que te sacan. A veces, el costo logístico propio puede ser menos doloroso para tu margen de ganancia.

Regla de oro: En un contexto donde los precios de los consumos rápidos suben por encima de los salarios, la mejor estrategia es la austeridad en los gastos variables: no gastes hoy en un delivery lo que mañana vas a necesitar para tus gastos básicos.

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