La subida de alimentos se frenó en abril
La inflación de la canasta alimentaria bajó del 2,2% al 1,1% en abril. Este descenso se produjo principalmente por una mayor estabilidad en los precios de la carne.
¿Qué pasó?
El INDEC presentó este jueves los nuevos datos sobre la Canasta Básica Alimentaria (CBA), y la noticia tiene un matiz de alivio, aunque hay que leerla con cuidado. El ritmo de aumento de los alimentos se desaceleró: veníamos de una suba del 2,2% y en abril el salto fue apenas del 1,1%. Esta baja en la velocidad de los precios acompaña lo que se vio en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general, que también mostró una tendencia a la baja en su ritmo de crecimiento.
¿Cuál fue la clave de este frenado? El texto es claro: hubo una mayor calma en los precios de la carne. En un país donde la proteína animal pesa tanto en el presupuesto familiar, que la carne no dispare los precios ayuda a que la inflación de la canasta no se nos escape de las manos.
Pero ojo, que “frenar la suba” no significa que los precios bajaron, sino que subieron más lento. Para que dimensiones el impacto, el organismo informó que una familia típica (compuesta por dos adultos y dos chicos en edad escolar) necesita hoy, como mínimo, $665.053,35 para no caer en la línea de indigencia. Es el piso absoluto para cubrir lo más básico de la alimentación.
¿Por qué te importa?
Acá es donde tenés que mirar tu billetera. Cuando escuchás que la inflación de la comida bajó al 1,1%, pero la inflación general está en 3,4%, lo que te está diciendo es que los alimentos están creciendo por debajo del promedio de otros bienes y servicios. En teoría, esto es una buena noticia para tu poder de compra, porque “el súper” no te está castigando con la misma intensidad que otros rubros.
Sin embargo, no te dejes engañar por el optimismo excesivo. Si bien el ritmo de aumento es menor, los precios ya están en niveles muy altos. Además, tenemos un contexto donde el Dólar Blue ronda los $1420 y un Plazo Fijo que te da un 17,5% anual. Si la inflación de los alimentos es baja, pero el costo de vida general sigue presente, tu estrategia de ahorro tiene que ser muy precisa para que tus pesos no pierda valor frente a la canasta que necesitás cubrir todos los meses.
¿Qué hacer en la práctica?
- No pierdas de vista el presupuesto total: Aunque la canasta alimentaria se haya “frenado”, recordá que la inflación general (3,4%) sigue siendo superior a la de alimentos. Esto significa que otros gastos (luz, transporte, servicios) pueden estar empujando tu presupuesto hacia arriba. Seguí comparando precios y no te confíes de que “todo está más barato”.
- Presupuestá con base en la realidad: Usá el número de los $665.053,35 como una referencia de urgencia para una familia de cuatro. Si tu gasto en comida está muy lejos de ese número, es una señal de alerta para revisar dónde podés optimizar tus gastos diarios.
Regla de oro:
No confundas “baja de inflación” con “baja de precios”. Que los alimentos suban un 1,1% en vez de un 2,2% no significa que la comida sea más barata, sino que el golpe es un poco menos fuerte. Siempre planificá tus gastos pensando en el precio actual, no en la expectativa de una baja que no llegó.