Agotamiento de la motosierra
TL;DR
El gasto público nacional bajó a 14,1 % del PBI, el nivel más bajo en casi tres décadas, y el Gobierno confía en que la recaudación creciente producirá superávit sin más recortes. Sin embargo, analistas advierten que la recaudación no se recuperará rápido suficiente y pueden ser necesarias nuevas podas.
¿Qué pasó?
El ministro de Economía, Luis Caputo, señalaba que el Estado ya está gastando un nivel de erogaciones similar al de la década de los 90, por lo que el “recorte” de la famosa motosierra está cerca de su fin. En los últimos nueve años el gasto público cayó casi diez puntos porcentuales respecto al PBI, pasando del alrededor de 24 % del Producto en 2017 al 14,1 % en abril de este año, según datos del Iaraf. Esa caída supera a los niveles alcanzados bajo los gobiernos de Macri (18,7 %) y de Fernández (23,6 %).
Los expertos afirman que la mayor parte del gasto está indexado, como jubilaciones, pensiones y la Asignación Universal por Hijo (AUH). Al aumentar esos rubros en términos reales, el Gobierno se ve forzado a recortar más fuertemente el gasto no indexado: transferencias a provincias, subsidios, obra pública, salarios y gastos de funcionamiento.
Desde consultoras como Outlier y LCG se subraya que, para cumplir la meta fiscal del FMI (superávit del 1,4 % del PBI), será indispensable mejorar la recaudación, aplicar nuevos ajustes explícitos y buscar fuentes extraordinarias. El sector que más se apunta es el de los planes sociales, mientras que los subsidios económicos enfrentan presión por la crisis energética global. El Fondo Monetario respalda una “ancla fiscal” basada en reformas estructurales más que en simples podas presupuestarias.
¿Por qué te importa?
Este movimiento afecta directamente tu bolsillo porque una menor presión sobre el gasto público puede traducirse en menos subsidios a tarifas de energía y transporte, lo que a su vez influye en los precios que pagás en la esfera cotidiana. Si la recaudación no crece como se espera, el Estado podría necesitar levantar impuestos o recortar otros gastos, lo que impacta en la inflación y en el valor del dólar blue (actualmente $1 430). Además, los plazos fijos siguen ofreciendo alrededor del 17,5 % anual, por lo que la alternativa de ahorro se vuelve más atractiva, pero también más vulnerable a cambios en la política fiscal.
¿Qué hacer en la práctica?
2. Considerá diversificar tus ingresos; en un contexto donde la recaudación es incierta, contar con fuentes de efectivo adicionales te brinda mayor seguridad.
3. Mantente atento a los cambios en tarifas de servicios públicos; si los subsidios disminuyen, podés ajustar tu consumo o buscar alternativas más económicas.
Regla de oro
Mantené el gasto bajo control y priorizá el ahorro; en momentos de incertidumbre fiscal, la mejor defensa de tu bolsillo es vivir dentro de tus means y acumular un colchón para imprevistos.