Inflación de mayo: alimentos al alza y el 2 % lejos
Resumen rápido (TL;DR): La inflación de abril cayó al 2,6 % gracias a la estabilidad de la carne, pero la fuerte suba semanal de alimentos en mayo y la alta “inercia” inflacionaria hacen que el IPC siga por encima del 2 % y probablemente no lo alcance hasta agosto.
¿Qué pasó? (La Noticia)
En abril el índice de precios al consumidor (IPC) mostró una desaceleración importante, ubicándose en 2,6 %, el nivel más bajo del último año. Esa caída se debió, en gran medida, a la estabilidad de los precios de la carne durante la mayor parte del mes. Sin embargo, el panorama cambió de forma brusca en la última semana de abril y en la primera de mayo: los alimentos registraron un repunte extraordinario, con la carne subiendo un 4,5 % y las verduras un 7,7 %.
El impulso de los precios mayoristas también fue notable. En abril los precios al por mayor se dispararon un 5,2 %, la mayor alza en dos años, impulsados por el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto en Oriente Medio. Esa presión se trasladó a los precios al consumidor, manteniendo la “inercia” inflacionaria – la tendencia de la inflación a seguir subiendo aunque el índice general se desacelere – en niveles altos.
Las proyecciones de los analistas confirman que, pese a la desaceleración de abril, el IPC no logrará perforar el umbral del 2 % antes de agosto. El Relevamiento de Expectativas del Mercado del Banco Central indica que el índice apenas superará el 2 % en ese mes. Además, la escasa capacidad fiscal del gobierno para absorber los aumentos de los combustibles y de los servicios regulados (transporte, tarifas, prepagas y telefonía) genera un efecto de segunda vuelta que empuja los precios al alza.
En el mes de mayo, el costo del transporte se incrementó un 11,6 %, y los precios de las verduras siguen presionando al alza con una suba estimada del 3,3 % en el próximo período. Por su parte, el sector de la construcción y los bienes de consumo (higiene, limpieza, electrodomésticos y muebles) también registró incrementos, en parte atribuidos a mayores costos de packaging y transporte.
Por otro lado, la temporada de “hot sale” contribuyó a una ligera contracción de precios en ropa y algunos rubros, pero esa única rebaja no fue suficiente para revertir la tendencia general. En conjunto, la combinación de precios internacionales del petróleo, la falta de margen fiscal para compensar al consumidor y la fuerte recuperación de los alimentos mantiene la inflación por encima del 2 % y dificulta una desaceleración más marcada.
¿Por qué te importa?
Tu bolsillo siente el golpe directo. Cuando los alimentos suben un 4‑8 % en cuestión de semanas, el gasto que tenés que hacer para la compra semanal se encarece de forma visible. La carne, que es un ítem esencial en la dieta de muchos argentinos, subió 4,5 %, y las verduras, base de muchas comidas caseras, avanzaron 7,7 %. Si esos precios se trasladan al supermercado, el ajuste se refleja en la factura del mes.
El aumento del transporte (11,6 % en mayo) también repercute en los precios de los productos que vienen en camión, como frutas, verduras y alimentos procesados. Por eso, aunque el índice general parezca “solo” un 2,6 %, la presión sobre los rubros que más consumís es mucho mayor.
En un contexto donde el dólar blue está a $1.425 y la tasa de plazo fijo alcanza el 17,5 %, la inflación alta degrada el valor de tus ahorros. Cada peso que dejás en efectivo o en un activo que no ajusta su rentabilidad al ritmo inflacionario pierde poder de compra.
Finalmente, la falta de margen fiscal para contener la subida de combustibles implica que los aumentos en la nafta y en los servicios regulados (como el transporte público) seguirán “pasándose” a los precios de los bienes que consumís diariamente. Esto significa menos margen para ajustar el gasto familiar sin sacrificar algo.
¿Qué hacer en la práctica?
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Planificá tus compras grandes fuera de los picos de precios. Si tenés que adquirir electrodomésticos, muebles o artículos de higiene, intentá hacerlo en periodos de rebajas (como el “hot sale”) o cuando las previsiones de inflación indiquen una posible desaceleración momentánea.
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Evalúa tus ahorros y buscá instrumentos que te protejan de la inflación. En un entorno de 2,6 % de inflación y un dólar blue alto, los plazos fijos al 17,5 % pueden ser una opción tentadora, pero también conviene diversificar con instrumentos indexados a la inflación o cuyas rentabilidades superen claramente la tasa inflacionaria.
Regla de oro
Mantén una reserva de liquidez suficiente para cubrir los gastos esenciales (alimentación, transporte y servicios) durante al menos tres meses, y, dentro de esa reserva, priorizá activos que al menos igualen la inflación anual. Esto te permite enfrentar subas inesperadas sin tener que vender a pérdida y protege el poder de compra de tu dinero a largo plazo.