Dólar e inflación: lo que nadie mira
Por Equipo Plata Simple

Dólar e inflación: lo que nadie mira

Observá la estabilidad, no solo el número: No mires solo cuánto bajó la retención hoy, sino cómo reacciona el dólar y la inflación en los meses siguientes. El éxito de esta medida se medirá por la capacidad del país para mantener un flujo de dólares sostenido sin que eso rompa las cuentas públicas.

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Menos retenciones al agro hasta 2028

Resumen rápido (TL;DR): El Gobierno oficializó un plan para reducir gradualmente los derechos de exportación en varios cultivos y productos agroindustriales. Este esquema de bajas escalonadas se extenderá de forma progresiva hasta finales del año 2028.

¿Qué pasó?

El Gobierno Nacional dio un paso importante para cambiar la estructura de los impuestos a las exportaciones mediante el Decreto 423/2026. A partir de este jueves 4 de junio, se pone en marcha un plan que busca bajar lo que se conoce como “retenciones” (esos impuestos que se le cobran al productor cuando vende su cosecha al exterior) para una lista larga de productos clave: soja, maíz, trigo, cebación, sorgo y girasol, además de algunos derivados de la producción de biocombustibles.

La gran novedad es que no es un recorte de un día para el otro. El Gobierno diseñó dos caminos distintos según la época del año en la que se siembra. Para los cultivos de “invierno”, las rebajas ya están operativas desde ahora. Por ejemplo, en el caso del trigo y la cebada, la alícuota (el porcentaje que se lleva el Estado) bajó del 7,5% al 5,5%. También se redujeron los impuestos para productos que vienen de esa cadena, como las harinas o la malta, que ahora pagan entre un 1% y un 3,5%.

Para los cultivos de “verano”, el proceso será más lento. La idea es que la reducción vaya acompañando el ritmo de las cosechas futuras para que el productor tenga beneficios cuando llegue el momento de vender. El caso más emblemático es el de la soja: actualmente tiene una retención del 24%, pero el plan prevé que baje al 21% en diciembre de 2027 y termine en un 15% hacia diciembre de 2028. Esto también alcanza a sus derivados, como aceites y pellets.

El esquema se extiende también al maíz y el sorgo, donde algunos productos podrían quedar sin ningún impuesto (exentos) y otros verán reducciones escalonadas hasta llegar al 5,5% para fines de 2028. En el girasol pasa algo parecido: algunas semillas no pagarán nada y los aceites bajarán sus tasas hasta niveles de entre el 1% y el 3% al final del plan. Por último, en el sector de biocombustibles, el Gobierno busca diversificar exportaciones bajando las cargas a ciertos tipos de combustibles elaborados con aceites específicos, llegando incluso al 0% en algunos casos.

¿Por qué te importa?

Si sos una persona que no trabaja el campo o no tiene una agroindustria, podrías pensar: “¿Qué tiene esto que ver conmigo?”. La respuesta está en la palabra “divisas”, que es otra forma de decir “dólares”.

El Gobierno fundamenta esta medida diciendo que el sector agroindustrial es la principal fuente de entrada de dólares al país. Cuando el campo exporta con menos impuestos, se vuelve más competitivo; es decir, tiene más ganas y capacidad de venderle al mundo. Si entran más dólares al país, hay menos presión sobre el tipo de cambio (ese valor del dólar que hoy vemos en $1435 para el Blue).

En términos simples: más dólares circulando en la economía local ayudan a que no haya una escasez de moneda, lo que suele dar un respiro a la estabilidad económica. Si logramos que el flujo de dólares sea constante y creciente, se reduce la presión que empuja al dólar hacia arriba, algo fundamental para que la inflación (que hoy está en un 2,6% mensual) no se dispare por expectativas de devaluación.

Sin embargo, hay una “letra chica” que todos debemos observar: el Gobierno aclaró que estas bajas se harán siempre y cuando “las condiciones fiscales lo permitan”. Esto significa que el plan depende de que el Estado no entre en déficit (es decir, que no gaste más de lo que recauda). Si la recaudación baja demasiado por este recorte, el equilibrio fiscal podría verse en riesgo.

¿Qué hacer en la situación actual?

Ante un escenario donde las reglas del juego para el motor exportador del país están cambiando de forma gradual durante los próximos años, acá te dejo tres reflexiones:

  1. Mantené la mirada en la macroeconomía: Con una inflación del 2,6% y un plazo fijo que rinde un 19% anual, el contexto es de relativa calma pero con mucha atención al detalle. Este decreto nos indica que el Gobierno apuesta a largo plazo (hasta 2028). Es un buen momento para entender que las decisiones que hoy se toman en la siembra de invierno tendrán impacto en la economía real de los próximos tres o cuatro años.
  2. No asumas cambios inmediatos en tu consumo: Aunque veas que bajan los impuestos al maíz o la soja, esto no significa que mañana el aceite o la harina van a ser más baratos en el súper. El objetivo principal de esta medida es la competitividad para la exportación (vender afuera), por lo que el impacto directo en el precio interno es algo que debe analizarse con mucha cautela y con el paso del tiempo.

Regla de oro: En momentos de cambios estructurales como este, evitá tomar decisiones apresuradas basadas en promesas a largo plazo. La economía argentina se mueve por ciclos, y lo más prudente siempre será observar cómo la realidad de los números (recaudación y reservas) acompaña al plan oficial antes de dar por sentado que el escenario será estable.

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