El dólar subirá menos que la inflación
Los analistas bajaron sus expectativas para el precio del dólar oficial en los próximos meses. Ahora esperan que esta moneda creante a un ritmo más lento que los precios de la canasta básica.
¿Qué pasó?
El Relevamiento de Expectas de Mercado (REM) del Banco Central acaba de publicar información clave que te va a servir para entender hacia dónde va el rumbo de los precios. Básicamente, lo que viste en las noticias es que los expertos que consultó el Banco Central decidieron “bajar la apuesta” respecto a cuánto va a subir el dólar oficial. En términos simples: calculan que el dólar no va a saltar tanto como se pensaba anteriormente.
Si miramos los números concretos, para este mes de junio, la estimación del dólar mayorista bajó a $1.422 (un recorte de $15 respecto al informe anterior). Y si proyectamos a largo plazo, hacia diciembre de 2026, esperan un tipo de cambio de $1.658. Aunque parece una cifra alta, es casi $18 más baja de lo que se venía calculando. Esto significa que el mercado está viendo un escenario donde la moneda estadounidense no tiene tanta fuerza para disparar los costos.
Lo que realmente llama la atención del informe es la “carrera” entre el dólar y los precios (la inflación). Los analistas proyectan que, para el cierre de 2026, el dólar tenga una suba anual de apenas un 14,5%, mientras que la inflación se estima en un 30,5%. Es decir, esperan que los precios corran mucho más rápido que el tipo de cambio oficial.
Sin embargo, no todo es calma lineal. El informe muestra que, si bien el dólar se mantiene “tranquilo” ahora, hacia la segunda mitad del año se espera una aceleración. Para los meses que vienen, las proyecciones suben mes a mes: en julio esperan $1.447, para agosto $1.476 y así sucesivamente hasta llegar a los $1.658 en diciembre. Esto nos dice que el mercado prevé un ritmo más pausado al principio, pero con un empuje mayor hacia fin de año.
¿Por qué te importa?
Sé lo que estás pensando: “¿A mí qué me importa si el dólar oficial sube un poquito menos?”. Te importa porque esto define cómo se mueve tu poder de compra y cómo se comportan los precios en el súper o en la farmacia.
Cuando escuchás que el dólar va a subir menos que la inflación, estamos hablando de lo que los economistas llaman “ancla”. Imaginate que la inflación es un globo que quiere subir y el dólar oficial es una piedra atada al hilo. Si la piedra (el dólar) no sube tanto, ayuda a que el globo (los precios) no se escape hacia las nubes tan rápido. Este escenario busca dar estabilidad para que la inflación baje.
Pero ojo, hay otra cara de la moneda para tu bolsillo. Si vos tenés tus ahorros en dólares, y los precios de las cosas que necesitás (comida, servicios, ropa) suben un 30% mientras que tus dólares solo “valen” un 14% más en términos de productos, estás perdiendo poder de compra real dentro del país. Es decir, con la misma cantidad de dólares podés comprar menos cosas que antes porque los precios locales están ganando la carrera.
Además, es importante mirar el corto plazo. Para agosto y septiembre, las proyecciones muestran que la subida mensual del dólar empezará a ser un poco más alta que la inflación esperada (por ejemplo, en septiembre se espera que el dólar suba 2,7% frente a una inflación de 1,9%). Esto significa que esa “calma” que vemos hoy podría empezar a mostrar tensiones hacia el final del año.
¿Qué hacer en la práctica?
Ante un escenario donde las expectativas están cambiando y el dólar parece no ser tan “explosivo” como antes, acá te tiro algunas reflexiones para que analices tu situación:
- Compará con otras opciones: Hoy tenés un Plazo Fijo que rinde un 19% anual y una inflación mensual que ronda el 2,6%. Es fundamental que sigas comparando qué instrumentos te protegen mejor cuando el dólar no está subiendo al mismo ritmo que los precios.
- Prestá atención a la segunda mitad del año: Como el mercado prevé una mayor “velocidad” cambiaria desde agosto/septiembre hacia diciembre, es un buen momento para observar cómo se mueve el mercado y no quedarte con la idea de que todo va a seguir igual de lento hasta que termine el año.
Regla de oro:
En tiempos de cambios en las expectativas económicas, la clave siempre es la diversificación y no poner todos los huevos en la misma canasta. No te apuestes solo a un lado (ni solo al dólar, ni solo al peso), mantené una mirada atenta pero cautelosa.