Precios: ¡Conoce el Truco Global!
Por Equipo Plata Simple

Precios: ¡Conoce el Truco Global!

Mantenete informado pero con calma: Entendé que el mundo está muy conectado. Saber qué pasa con la energía y las decisiones de los bancos centrales globales te da una ventaja para anticipar movimientos en los precios acá. Pero no te asustes de más: las noticias a veces tienen altibajos.

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Guerra dispara precios: ¿llega la calma?

Resumen rápido (TL;DR): La inflación en Estados Unidos subió a su punto más alto en tres años, impulsada por la guerra en Irán y el costo de la energía. Sin embargo, un incipiente proceso de paz podría estar empezando a bajar los precios, aunque la situación sigue siendo compleja y la Fed se muestra más agresiva para controlar los aumentos.


¿Qué pasó? (La Noticia):

Mirá, te cuento la que se armó. La inflación en Estados Unidos, que es como el “termómetro” de los precios allá, se disparó en mayo y llegó a un 4,1% si lo medimos interanual. ¿Qué significa esto? Que los precios de las cosas que la gente consume subieron mucho, a su nivel más alto en los últimos tres años. En febrero, antes de que arrancara la guerra en Irán, esa inflación estaba en un 2,9%, o sea, bastante más tranquila.

El culpable principal de este salto es, ni más ni menos, la guerra en Irán. Cuando empezó el conflicto, se redujo de golpe la cantidad de energía (petróleo, gas) y otros insumos importantes que llegaban al mercado global. Menos oferta y la misma demanda (o a veces hasta más), ¿qué genera? Que los precios suban como un cohete. Y ojo, no fue solo la energía; la inflación “núcleo”, que excluye los precios más volátiles como la energía y los alimentos, también se elevó de un 3% a un 3,4% en solo tres meses. Esto puso en alerta a la Reserva Federal (la “Fed”, que sería como nuestro Banco Central), porque el objetivo de ellos es tener una inflación del 2%, ¡y ahora la duplican!

Ante este panorama, hubo cambios en la Fed: asumió un nuevo jefe, Kevin Warsh, y dejó bien claro que su prioridad número uno es “poner en caja” la estabilidad de los precios. Esto quiere decir que se viene un posible aumento de las tasas de interés antes de fin de año, una medida que busca encarecer el crédito para que la gente y las empresas gasten menos y así baje la presión sobre los precios. La guerra, que se pensó corta, se extendió y hasta hubo problemas en el Estrecho de Ormuz, un lugar clave por donde pasa mucha energía. Tuvieron que usar las reservas de combustible para que la cosa no se desmadre más. La buena noticia es que, después de idas y vueltas, hubo un acuerdo provisorio de paz y, aunque la violencia sigue y las restricciones en la oferta no desaparecieron del todo, los precios del petróleo ya están bajando, porque el mercado “descuenta” que, tarde o temprano, la situación se normalizará y volverá a haber más petróleo disponible. Es más, hasta la OPEP (la organización de países petroleros) se está empezando a “fracturar”, y esto podría llevar a que haya aún más oferta de petróleo en el futuro.


¿Por qué te importa?

Vos te preguntarás: “Che, ¿y a mí qué me importa lo que pasa con la inflación en Estados Unidos o una guerra lejos de casa?”. Y la verdad es que te importa, ¡y mucho! La economía global está más conectada de lo que pensamos, y lo que pasa allá repercute directo en tu bolsillo acá, en Argentina.

Primero, la energía: Aunque nosotros somos productores de energía en parte, el precio del petróleo y el gas es un precio global. Si allá sube el barril de petróleo por una guerra o una crisis, acá también lo vamos a sentir. ¿Cómo? El combustible que le ponés al auto, el gas para la garrafa, el costo de generar electricidad, todo eso se encarece. Y cuando el costo de la energía sube, afecta a toda la cadena de producción y transporte. Se encarece la mercadería que llega al supermercado, los fletes, los productos que se fabrican. Es como una onda expansiva que termina impactando en el precio de casi todo lo que comprás.

Segundo, los precios de lo que importamos: Argentina necesita importar muchas cosas, desde insumos para la industria hasta tecnología o algunos alimentos. Si la inflación global sube, significa que lo que compramos de afuera nos sale más caro en dólares. Y como acá el dólar es un tema sensible (hoy el Dólar Blue está en $1515.0), un costo mayor en dólares para importar se traduce en precios más altos en pesos para vos. Es un golpe doble: el dólar caro y encima lo que comprás con esos dólares está más caro desde la base.

Tercero, las tasas de interés y el dólar: Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos sube sus tasas de interés (como se espera que haga Warsh), los dólares se vuelven más atractivos para invertir allá. Esto tiene un efecto “aspiradora”: el capital que anda dando vueltas por el mundo tiende a irse a Estados Unidos buscando esa mejor rentabilidad. ¿Y qué pasa con países como Argentina? Esa “huida” de capitales puede generar una presión extra sobre el dólar. Si muchos inversores sacan sus dólares de acá para llevarlos a Estados Unidos, hay menos dólares disponibles en nuestro mercado y eso puede hacer que el dólar suba (y ya vimos que no necesitamos que suba más). Nuestro Plazo Fijo, que está en 19.0%, puede parecer menos atractivo si las tasas en Estados Unidos suben mucho, lo que podría desincentivar el ahorro en pesos o la entrada de dólares al país.

Cuarto, la inflación local: Ya tenemos nuestra propia batalla contra la inflación (hoy en 2.1% mensual, que anualizada es una barbaridad). Si a eso le sumamos presiones externas por el costo de la energía o de las importaciones, se nos hace todavía más difícil frenar la suba de precios acá. Es como intentar apagar un incendio con viento en contra. La paz en Irán puede ser una buena noticia porque podría ayudar a que los precios de la energía bajen y eso nos daría un respiro, pero la situación sigue siendo frágil.

En resumen, lo que pasa con la guerra, la paz y las decisiones de la Fed en Estados Unidos, no es una cuestión lejana. Se siente en el surtidor, en el supermercado, en el costo de los productos que usás todos los días y en cómo se mueve el dólar. Hay que estar atentos porque de eso depende, en parte, cómo se mueve tu plata.


¿Qué hacer en la práctica?:

  1. Revisá tus gastos fijos y variables: Si los precios suben a nivel global, es una señal para que revises cómo estás gastando. ¿Hay algo que puedas ajustar? ¿Podés ser más eficiente con el uso de la energía en casa? Pequeños cambios pueden hacer la diferencia en tu presupuesto.
  2. Pensá en cómo proteger tus ahorros: En un contexto de volatilidad global y local, no es buena idea poner todos los huevos en la misma canasta. Diversificá un poco tus ahorros. Si bien no te puedo dar recomendaciones específicas de inversión, siempre es bueno pensar en diferentes opciones que te ayuden a resguardar tu plata de la inflación, tanto la nuestra como la que viene de afuera.

Regla de oro: En tiempos de incertidumbre global, la prudencia y la información son tus mejores aliados para cuidar tus finanzas.

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